domingo, 18 de diciembre de 2016

Creo que para personas como yo, la inmortalidad sería una tortura. Tengo esa mala costumbre de tomarle afecto a los seres vivos con demasiada facilidad...
Siempre llega alguien que entra sin permiso a mi corazon y también existen aquellos que no se quedan, huracanes que me desordenan la vida y después se marchan.

Tantas veces me pasó y me sigue pasando, existen tantas clases de amor y todas duelen demasiado, son hierros candentes que te marcan y en mi caso, no evitan que vuelva a confiar.

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